2008/01/01

Camisas azules

Eran cuatro camaradas,
cuatro cámisas azules.
Eran cuatro camaradas,
cuatro cámisas azules
y veinté flechas bordadas
cuatro cámisas azules
y veinté flechas bordadas
cuatro cámisas azules.

Uno cáyo cara al sol
bajo el cielo del Jarama.
Uno cáyo cara al sol
bajo el cielo del Jarama,
las flechás de su camisa
se hicierón rosás en grana,
mientras tras voces decían:

-Yo tenía un camarada.

Cáyo el ségundo en la cumbre
de una móntaña nevada.
Cáyo el ségundo en la cumbre
de una móntaña nevada,
lividó de amaneceres
sobre la nievé manchada,
mientras dos voces decían:

- Yo tenía un camarada.

Otro se marchó al lucero
que en el cielo le esperaba.
Otro se marchó al lucero
que en el cielo le esperaba,
donde falangistas muertos
forman cénturias de plata,
mientras una voz decía:

- Yo tenía un camarada.

Un besó de fuego y plomo
mórdio la última palabra.
Un besó de fuego y plomo
mórdio la última palabra,
jinetés sobre los montes
cuatro lúceros cabalgan,
y el eco va repitiendo:

- Yo tenía un camarada.

Si les quieres escribir,
ya sabés su paradero.

Si les quieres escribir,
ya sabés su paradero,
junto con los camaradas
que hacen guardia en los luceros.
Junto con los camaradas
que hacen guardia en los luceros.

5 comments:

Carnófago dijo...

^^.

Cantar es de las mejores cosas que pueden haber. De hecho, si uno no pudiese cantar, entonces el mundo sería bastante peor.

Carnófago dijo...

Pelotudo.

Carnófago dijo...

Yo estoy seguro de no haber dicho eso.

Saulo dijo...

¡¡¡pero esto es reeeeeeeeee de facho!!!

Carnófago dijo...

Yo estoy seguro de no haber dicho las últimas dos entradas.