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2008/09/28

Komm Susser Todd

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I know, I know I’ve let you down,
I’ve been a fool to myself.
I thought that I could live for no one else,
But now, through all the hurt and pain,
It’s time for me to respect.
The ones you love mean more than anything.

So with sadness in my heart,
I feel the best thing I could do,
Is end it all, and leave forever.
What’s done is done, it feels so bad,
What once was happy now is sad.
I’ll never love again.
My world is ending.

[Refrain] I wish that I could turn back time,
‘Cause now the guilt is all mine.
Can’t live without the trust from those you love.
I know we can’t forget the past,
You can’t forget love and pride.
Because of that, it’s killing me inside.

It all returns to nothing,
It all comes tumbling down, tumbling down, tumbling down.

It all returns to nothing,
I just keep letting me down, letting me down, letting me down.

In my heart of hearts,
I know that I could never love again.
I’ve lost everything… Everything…
Everything that matters to me matters in this world.

[Refrain]

It all returns to nothing,
It just keeps tumbling down, tumbling down, tumbling down.

It all returns to nothing,
I just keep letting me down, letting me down, letting me down.

2006/08/01

Laberinto

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Desde que eramos muy chicos, en el jardin de infantes y en la escuela primaria, hubo algo que no terminaba de cerrar. No entendiamos para que estabamos ahi, y era profundamente agobiante estar ahi sin un motivo.
Todo se nos hacia redundante, nada aparentaba tener sentido. Empezamos a cansarnos.
Empezamos a conocer a los otros, esos seres que se parecian a nosotros pero que pensaban de esa otra manera. Pronto descubrimos que eran insoportablemente burdos, simples, tontos, con sus juegos de pelotas y elasticos.
Algunos, como yo, tuvimos la suerte de encontrar a uno que nos acompañara en el excilio: Estabamos proscritos.
En aquel primer tiempo los adultos pensaron que algo malo nos pasaba, creyeron que eramos timidos o introvertidos.
Me acuerdo que yo aprendi a querer parecerme a los otros chicos, ser como ellos. Entenderlos, que me entiendan. Nunca lo consegui.
Los años se sucedieron brutalmente, segun su costumbre, y de pronto empezamos a sentir que necesitabamos a los otros. Nuestro espiritu y nuestra carne vibraba por ellos, necesitabamos que alguno nos rescate, nos alivie de nuestra condena.
Asi, uno a uno, los hombres sensibles caimos presa de la melancolia, y nunca conseguimos escapar de ella. El sufrir y el añorar se convirtieron en paradigmas inamovibles en nuestra vida.
Entonces descubrimos algo maravilloso: Que podiamos crear.
De algun modo el frenesi de emociones que se debatian en nuestra alma nos desbordaba, escapaba de nosotros en una senzacion gloriosa de lo trascendente. Pensamos que quizas de ese modo encontrariamos al redentor, creimos que el crear podria ser, de algun modo, nuestra salida. En cada verso, en cada sentencia gritamos "auxilio", como un niño que acaba de salir del utero que y que llora, porque es lo unico que sabe hacer, y lo hace como diciendo "No ven que soy un niño que acaba de salir del utero?".
Sin remedio nos volvimos poetas, o musicos, o pintores, o payasos, o filosofos.
Nos hablaron de Dios y preguntamos "¿por que?".
Nadie nos supo responder, y los despreciamos, a ellos y a sus insensatos Dioses de metal fundido.
En alguna ocasion visitamos esos lugares en los que la gente va a emborracharse y a embadurnarse de otra gente. No entendimos la gracia del juego. Nos hartaron de modelos a seguir, nos empalagaron de sexo. No conseguimos frecuentar con comodidad los lugares que los otros frecuentaban, y de este modo nuestra vida se desarrollo, mayormente, en paralelo con las del resto de nuestra generacion. Pocos fueron los que se hicieron dignos de nuestra atencion, con los que las palabras cobraban significacion y el tiempo no se hacia viscoso y pesado.
Descubrimos la gloria en una buena discusion, en el enamorarse de una mujer desconocida, en el reirse con jubilo de una incongruencia.
Aprendimos a despreciar todos los contenidos "populares" y a valorar en cambio los que son "de culto". En alguna ocasion incluso sentimos que nos reconciliabamos con el mundo.
Y entonces empezamos a oir las voces.
Yo creo que no necesito explicar que son las voces. Nos hablan sin palabras, dentro del alma, son contenidos que no aprendimos sino que simplemente "estan ahi". A travez de las voces descubrimos a la divinidad que antes habiamos impugnado. Empezamos a desconfiar de las palabras.
Se presento entonces uno que comprendia. Uno que podia leer nuestra mente, uno que sabia descifrarnos. Con fascinacion encontramos que ese uno tambien nos era descifrable, que habia algo en el que nos era accesible, que ese uno no era completamente un "otro".
Se trata de una dulce agonía, porque es la pasion que se experimenta frente a uno que se nos hace accesible pero que no cesa de escapar, como un abismo que se hace mas angosto y mas ancho al mismo tiempo.
Pero hemos descubierto a un hermano, y vamos a descubrir a otro, y a otro mas, y pronto ese mundo que se reducia a uno solo, se extiende a "unos pocos", lo cual es una enormidad en comparacion.
Tenemos una dignidad de martires, de santos. Vamos a obtenerlo todo y lo sabemos, y aunque murieramos ahora mismo, esa dignidad que llevamos ya es, de algun modo, tenerlo todo. No vamos a detenernos hasta convertirnos en Heroes o en Dioses, y aunque algunos aprendimos a ocultarlo para pasar por humildes, ninguno de nosotros lo ignora en el fondo.
No deseamos, en realidad, el reconocimiento de los otros, porque los otros no nos interesan mayormente. Pero existe una voluntad en nuestra alma que arde intensamente y que deseamos consumar. Mientras permanezca encendida no podremos detenernos, es lo que nos condena a existir, es lo que nos obliga a continuar siendo.
Asi somos los que andamos perdidos en un laberinto donde cada esquina puede ser la ultima pero ninguna lo es. En un mundo de lo completamente ajeno, de lo completamente otro. Los alienados, los exciliados.
Me gusta, no obstante, creer que no estamos solos.

2006/06/02

Los otros

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Los otros estan en todas partes. En la puerta del edificio en el que uno vive, en los establecimientos a los que uno acude, en el lugar en el que uno trabaja, en los sueños de uno. Estoy sujeto a ellos, amarrado a ellos, mi conducta es la conducta de ellos, mi sentir es el sentir de ellos.
Conozco las palabras de su lenguaje per no se como usarlas. Estan ellos y estoy yo.
Me debo a los otros, me siento subyugado por el peso de sus voluntades. No solo de sus voluntades, sino tambien de la voluntad que imagino en ellos. Soy esclavo de sus rostros, de sus voces, de sus paraisos que son mis infiernos.
Me pierdo en sus palabras, en sus insondables mentes.
Horror de los otros, esa es mi condena. Sueños de la redencion que me atormentan en vez de salvarme. Miedo al abismo de los otros. Confusion frente a mi propio abismo.
El odio es lo mismo que el amor, es la pasion, el tormento de los otros. No habra paz mientras existan los otros. Quien puede, no obstante, prescindir de ellos?

2006/04/18

Pedir permiso

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Martes por la mañana, lo cual significa que estoy en el trabajo.
Que hago en el trabajo?
La respuesta es muy sencilla:
Vivo rodeado de gente un poco demasiado astuta para mi.
No me gusta la propiedad privada en aquel tradicional sentido de "esto-es-mio", pero si que me gusta en un sentido que descubri recientemente: Es la unica forma de poder hacer las cosas sin pedir permiso.
Lindo va a ser el mundo en el que ya no halla que pedir permiso: Entonces no va a hacer falta la propiedad para nada.

Casi todos los conflictos de mi vida se originan en esto, en el asunto de tener que pedir permiso.
Siempre he vivido rodeado de gente un poco demasiado astuta para mi.

Soy como nacido en el excilio: Solo a unos metros de los rios de leche y de miel, a la vista de aquel arbol de la vida que nos convertira en Dioses; pero todo atras de ese infranqueable alambrado electrico. Alli esta el Ángel custodiando la entrada con su espada: Habra quien se atreva a pedir permiso para entrar?

2006/02/26

Los condenados

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Vagando sin rumbo, como un pequeño animal salvaje rodeado de seres humanos. Perdido en un mundo que te resulta incomprensible. Cada vez que una persona te mira a los ojos te peguntas "Es posible que este me traiga la redencion?" Pero aunque tengas el corazon lleno de angustia, nadie podra verlo en tus ojos porque tu alma esta blindada.
Intentaste pedir ayuda pero una y otra vez te tropezas con las palabras, entonces tu voz se te ocurre insoportablemente estridente y aunque lo intentas ya no logras hablar en todo el dia.
De vez en cuando alguno se muestra considerado y hasta afectuoso. Pensas que ese calor viene de un mundo extraño, de Sión, y entonces volves a preguntarte "Es posible que este me traiga la redencion?" Te asustas e intentas escapar, pero es tarde, te hiciste adicto a los seres humanos.

Seguis adelante y algo nuevo aparece, en una navaja o hacia abajo en un quinto piso, miras al suicidio a los ojos y te decis lentamente "Es posible que me traiga la redencion?"
Pero estas condenado, pequeña bestia salvaje, y la redencion nadie va a traertela. Es una nocion mas cruda y mas fria que todos los filos. Tampoco sabes donde buscarla, asi que has de continuar. Continuar vagando, sin rumbo, como un pequeño animal salvaje rodeado de seres humanos.